Narrativa II. La Guerra de la Agencia
En Narrativa I dejamos un catálogo de estructuras narrativas, un diagnóstico de por qué la literatura le sienta a tu mesa como unas mallas tres tallas más pequeñas de la cuenta, y una promesa para más adelante: hibridar la Pecera con el Arco de Ocho Puntos, de esconder la Regla de las Tres Pistas hasta que se le vean las costuras, y de repartir relojes de protagonismo para gestionar el foco. Pues mentí, ese momento no ha llegado y no será en este artículo. Antes de dar el paso a terreno concreto hay que resolver una pregunta que dejé colgando: si tanto la estructura literaria rígida como su antídoto, el caos absoluto, la mesa sin dirección, el sandbox a pelo, tienen un coste, ¿por qué íbamos a asumir que hibridar es mejor que elegir un bando y quedarse ahí? ¿No sería más honesto decir "usa Fichte" o "usa Pecera pura" y hala, a correr? No. Y esta vez la explicación no viene de la psicología de la narrativa, viene de la física del cerebro: de cómo se calcula el co...